¿SABES CUÁNDO PARAR DE COMER?

¿SABES CUÁNDO PARAR DE COMER?

No sé si alguna vez te habías parado a pensar en esta cuestión, pero si no lo has hecho todavía, te animo a que te pares a pensar unos minutos en cuándo paras de comer. Aquí te dejo algunas opciones de respuesta habituales:

1️⃣ Cuando terminas el plato que te has servido

2️⃣Cuando terminas la comida que has preparado

3️⃣Cuando identificas que viene la sensación de saciedad sin quedarte con sensación de excesiva plenitud, incomodidad o malestar posterior

4️⃣Cuando sientes que ya no puedes más y te quedas con sensación de excesiva plenitud, incomodidad o malestar posterior

5️⃣Comes siempre una cantidad prefijada de cada alimento: 1 filete, dos patatas, 60 gramos de arroz, 1 rodaja de merluza, 3 dedos de pan…

6️⃣ Depende de si la comida te gusta mucho o no. Si te gusta mucho comes hasta que no te entra más comida. Una vez identificado el momento en el que paras de comer:

🔸¿Cuál crees que debería ser el criterio para parar?

🔸¿Coincide con la opción que habías elegido?

🔸Si la respuesta es no, ¿Qué factores crees que pueden influir en que no sea así?

 

Una vez reflexionado sobre este tema, te voy a contar una historia.

Debía de tener no más de 7 años. Recuerdo con claridad que ese día decidí que debía ser buena y hacer caso. Todos los domingos se repetía la misma escena y no quería que se enfadasen. Así que decidí cambiar para acabar con las disputas: a partir de ahora iba a acabar siempre lo que me echaban en el plato.

“No comes nada”, “siempre dejas comida en el plato”, “¿qué pasa? ¿qué no te gusta la comida? ¿te preparo un huevo?”, “tienes que acabarlo todo” me repetían. Sentí que no lo estaba haciendo bien y me esforcé por ser complaciente y empecé a comer más y terminarme lo que me servían. Así estarían orgullosos de mí. 

Te preguntarás por qué te cuento esto. Te explico. Los bebés lactantes  recién nacidos incluso, lo saben hacer muy bien. Piden comida cuando tienen hambre y paran de comer cuando sienten que les llega la señal de saciedad. ¿Y cómo es posible que un bebé recién nacido sepa cuánto tiene que comer si no saben ni hablar? Pues porque a nuestro cerebro llegan una señales hormonales que le dan la orden de “come” o “para de comer” en función de cuándo se necesita comer y cuánto se necesita comer en cada momento. Cada persona tiene necesidades diferentes y cada día y cada comida es diferente. Los bebés nacen con esta autorregulación y lo hacen muy bien. Saben comer más cuando necesitan más y viceversa.

¿Pero qué ocurre cuando empiezan a comer otros alimentos? Pues que se empieza a insistir para que coman más allá de su apetito en función del criterio del adulto que se encuentre al cargo. De esta manera, interiorizamos que lo correcto es parar de comer cuando terminamos la ración que un adulto nos ha servido, que eso es lo que se debe hacer y que si no lo hacemos, la comida se convertirá en un momento desagradable. Pues de la misma manera que un bebé sabe autorregularse desde que nace, sucede exactamente lo mismo cuando empiezan a comer. Nada cambia. No debemos interferir en este proceso de autorregulación, sino sucederá lo que nos suele pasar de adultos, que estamos tan desconectados de nuestro propio cuerpo que ya no somos capaces de identificar cuándo llega esta señal de saciedad y paramos cuando terminamos el plato.

Pero estas señales siguen llegando, solo tenemos que volver  a identificar cuándo vienen. Y para ello es imprescindible primero comer muy despacio. Y después, parar de comer cada pocos bocados y pensar: ¿Y si me quedo aquí, me quedaría con hambre o no? Si la respuesta es no, parar de comer. Y sobre todo, práctica, práctica y práctica.

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