En este artículo basado en una entrevista para el Diario de Pontevedra se desarrolla por qué las dietas estrictas no funcionan y cómo recuperar el equilibrio tras las fiestas.
Después de las comidas familiares largas, las fiestas poco habituales, los dulces que se alargan en enero y los horarios desordenados, la vuelta a la rutina tras laNavidad suele venir acompañada de una sensación incómoda: la culpa. Propósitos exprés, dietas restrictivas y mensajes sociales que invitan a “compensar” lo comido se repiten cada año, aunque no ayudan a cuidar la salud ni a mejorar la relación con la comida.
Puedes leer la entrevista que nos hicieron a mi compañera Lucía Trigo, psicóloga y a mí completa aquí