blw Lidia Folgar dietista y nutricionista

Baby Led Weaning

Las recomendaciones sobre alimentación infantil han cambiado significativamente durante los últimos años, y las  que se refieren a la  incorporación de la alimentación complementaria (cuando se empiezan a ofrecer al bebé alimentos distintos de la leche) no son una excepción. Hace casi dos décadas, la OMS recomendaba introducir la alimentación complementaria alrededor de los 4-5 meses de edad en forma de purés. Sin embargo, en el año 2002, la OMS cambió sus directrices  a tenor de las últimas evidencias científicas, pasando de recomendar lactancia materna exclusiva de los 4-6 meses a recomendar lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, lo que implicó un aumento en la edad recomendada para empezar a ingerir alimentos distintos de la leche, pasando de los 4 a los 6 meses de edad.

Mientras que un bebé de cuatro meses no tiene todavía sus habilidades motoras lo suficientemente desarrolladas como para comer por sí solo, la mayoría de los bebés desarrollan estas habilidades alrededor de los seis meses. Esta cuestión es la que ha llevado a plantearse si es necesario empezar a ofrecerle los alimentos a los bebés triturados y darles de comer a la boca, ahora que a la edad a la que se empiezan a ofrecer los alimentos los bebés ya tienen más desarrolladas sus habilidades motoras.

Esta consideración culminó con la aparición del enfoque Baby-led weaning (BLW) de incorporación de la alimentación complementaria como alternativa a los métodos convencionales, un planteamiento también conocido como aprender a comer solo,  alimentación complementaria autorregulada o alimentación complementaria dirigida por el bebé. Con este planteamiento, el bebé se alimenta por sí solo, cogiendo con sus manitas trozos de alimentos sólidos blanditos y llevándoselos a la boca, sentado a la mesa con el resto de la familia y comiendo de la misma comida, con adaptaciones menores.

Algunos de los beneficios que ofrece este enfoque son:

  • Al bebé se le ofrece mayor variedad de alimentos que con los métodos convencionales.
  • Los bebés que aplican BLW pueden tener menor riesgo de obesidad presente y futura
  • Permite desarrollar más las habilidades motoras del bebé
  • Los bebés regulan la velocidad a la que comen.
  • El bebé no tiene que sufrir una transición posterior de los purés a los sólidos.
  • Aprenden a disfrutar de la comida, evitando asociaciones negativas con los alimentos o con el momento de comer.
  • El bebé es uno más a la mesa.
  • Es más respetuoso con el bebé, ya que se adapta a su ritmo de desarrollo y a sus preferencias personales, sin imposiciones innecesarias.
  • Al no comer alimentos “especiales para bebés” como cereales solubles, potitos, “yogures infantiles”… además del ahorro que eso supone, nos evitamos darle al niño azúcares añadidos y acostumbrarle a los sabores dulces desde tan pequeños
  • Si no le obligamos a comer ciertos alimentos ni le damos importancia si no los come, contribuimos a que, en un futuro, sigan estando dispuestos a probar nuevos alimentos y sean menos “maniáticos” con la comida.
  • Permite estimular más los sentidos del bebé al descubrir distintos sabores, texturas, colores y olores por sí mismo.
  • Fomenta la independencia temprana del bebé.
  • El bebé es menos reacio a probar nuevos alimentos ya que come lo mismo que ve comer a su familia y aprende a comer por imitación.
  • Se familiarizan desde el principio con el sabor real de los alimentos

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