infancia Lidia Folgar dietista y nutricionista

Infancia

En la sociedad actual, los objetivos de la alimentación infantil se han ampliado y ya no sólo se pretende conseguir un crecimiento óptimo y evitar la malnutrición y la aparición de enfermedades carenciales, sino también, a través de la misma, optimizar el desarrollo madurativo, instaurar hábitos saludables y prevenir la aparición de las enfermedades de base nutricional que afectan a los adultos, tratando de conseguir la mejor calidad de vida y la mayor longevidad.

Fases del crecimiento

Tras el primer año de vida (período de lactante), el niño entra en el período preescolar (1-3 años), pasando posteriormente al escolar, de duración variable (desde los 3 años al comienzo de la pubertad). En ambos la alimentación está condicionada por la velocidad de crecimiento y la progresiva socialización del niño.

A partir del primer año de vida todavía hay un año más de crecimiento rápido (12 cm/año y 2,5 Kg/año, hasta cumplir el 2º), para luego sucederle un período de crecimiento estable (8-9 cm/año en el tercer año y unos 2,5-3,5Kg/año) que finalmente se incrementa en el estirón puberal antes de alcanzar la madurez. Esta disminución progresiva en la velocidad de crecimiento va a compañada de una reducción de las necesidades nutricionales expresadas en relación al tamaño corporal.

Por lo que respecta a la actividad física, se va incrementando con la edad, y establece también importantes diferencias en las necesidades dietéticas de este período.

Establecimiento de hábitos alimentarios

Es en esta época de la vida cuando se crean los hábitos alimentarios que persistirán a lo largo de la vida. Por ello es fundamental el establecimiento adecuado de los mismos.

Pasados los dos primeros años, el niño comienza a integrarse socialmente en diversos aspectos y especialmente en el alimentario. En primer lugar se producen influencias evidentes por parte de otros componentes de la familia, familias de amigos y sus propios amigos, que ofrecen alimentos al niño, en muchas ocasiones lejos de los patrones alimentarios recomendados, pudiendo afectar significativamente al comportamiento alimentario.

El comedor de guardería o el comedor escolar constituyen otro elemento incidente en la alimentación infantil. En este caso concreto la importancia es grande, no sólo porque puede afectar al establecimiento de hábitos alimentarios, sino también porque puede hacerlo asimismo en el estado nutricional del niño, al constituir una parte importante de la dieta diaria que se repite cinco días a la semana, durante muchas semanas al año. Esto habla de la enorme importancia que debe tener el comedor escolar en la alimentación y educación del niño.

Vulnerabilidad del niño de uno a tres años

La incorporación del niño a los hábitos dietéticos familiares debe hacerse de forma progresiva. Al enlentecerse su velocidad de crecimiento, se reducen sus requerimientos nutricionales, lo que se traduce en una ingesta espontánea menor. Teniendo en cuenta que la leche (alimento exclusivo o prioritario del lactante) es sustituida parcialmente por alimentos sólidos, con mayor densidad calórica, es evidente que disminuirá el volumen de alimentos ingerido. A su vez la comida deja de ser el motivo preferente de relación, ya que la maduración psicomotora le ofrece otros motivos de interés que acaparan su atención. Por otra parte, es la época de la vida en la que se van introduciendo nuevos alimentos, texturas y sabores, que se encontrarán con el habitual rechazo de algunos niños (neofobia), siendo esencial su administración progresiva y nunca forzada. La respuesta de la familia ante estas dificultades es fundamental para que la incorporación del niño a la comida familiar se haga de forma adecuada, consiguiendo vencer las iniciales aversiones.

Estos hechos justifican que uno de los motivos más frecuentes de consulta en la edad preescolar sea la falsa pérdida de apetito (pseudoanorexia), cuando en realidad se trata de conductas absolutamente fisiológicas.  La angustia que genera en algunos padres puede ser la causa de su reiteración por parte del niño. La comida debe realizarse como un acto social más, valorando su aspecto lúdico y nunca emplearse como premio o castigo.

Problemas nutricionales en el preescolar y en el escolar

Los problemas nutricionales pueden deberse a causas diversas como falta de preparación nutricional de los padres, dieta desequilibrada, autonomía económica del niño en las comidas fuera de casa… Las situaciones más comunes pueden ser:

Anorexia

Se presenta preferentemente en el niño de uno a tres años y está ligada a los factores anteriormente indicados. Esta anorexia, que podría considerarse en cierta medida fisiológica, debe ser bien comprendida por los padres, para no generar un comportamiento nocivo e incluso favorecer la aparición de obesidad en el futuro. En cualquier caso, pueden generarse aversiones alimentarias permanentes y, asimismo, la utilización de la comida como medio de llamar la atención.

Obesidad

Puede comenzar en el niño pequeño, aunque con más frecuencia hace su aparición pasados los tres primeros años. La razón fundamental es un incremento en la oferta alimenticia en relación al gasto. Sin duda también puede contribuir el sedentarismo que tienen los niños en nuestra actual cultura y estilo de vida.

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