cancer Lidia Folgar dietista y nutricionista

Cáncer

Relación entre alimentación, nutrición y cáncer

La relación entre alimentación, nutrición y cáncer es bidireccional.

Por un lado, se estima que hasta un 40% de los tumores en hombres y un 60% en mujeres están relacionados con la alimentación. Una alimentación saludable, el mantenimiento del peso corporal dentro de los límites recomendables y la realización de ejercicio físico pueden contribuir a la prevención del cáncer.

La World Cancer Research Found y el American Institute for Cancer Research publicaron un documento sobre las evidencias el respecto de la implicación de las cuestiones relativas a la alimentación, el peso y la actividad física con el cáncer. En la siguiente imagen se puede observar la vinculación de los alimentos, la nutrición, la actividad física, el aumento de peso, el sobrepeso y la obesidad con el riesgo de padecer esta enfermedad.

vinculación alimentación actividad física riesgo de cancer

Por otro lado, se considera que los factores dietéticos son responsables del 30% de los fallecimientos por cáncer, ya que un inadecuado estado nutricional empeora el pronóstico de la enfermedad.

Los tratamientos de la enfermedad pueden producir anorexia, plenitud gástrica, disfagia (dificultad o molestia al tragar), náuseas, vómitos, síndrome diarreico, estreñimiento, mucositis (inflamación dolorosa de las mucosas del tracto gastrointestinal), xerostomía (disminución de la secreción de saliva) o disgeusia (alteración del sentido del gusto). Así, la desnutrición calórico-proteica severa es el diagnóstico secundario más frecuente en el paciente oncológico. Y el 40-80% de los pacientes con esta enfermedad desarrolla algún grado de desnutrición a lo largo de su enfermedad como consecuencia de la misma y secundariamente a los síntomas que producen sus tratamientos.

Consecuencias de la desnutrición en el paciente oncológico
  • Se reduce la efectividad de los tratamientos.
  • Aumenta el riesgo de toxicidad de los tratamientos.
  • Disminuye la capacidad funcional.
  • Se incrementa el riesgo de complicaciones postoperatorias.
  • Aumenta la estancia hospitalaria.
  • Se produce un deterioro del sistema inmune.
  • Se produce un empeoramiento de la calidad de vida del paciente.

Por ello, todos los enfermos diagnosticados de cáncer deben recibir atención nutricional de un dietista-nutricionista.

Objetivos del tratamiento nutricional del paciente oncológico
  • Prevenir o corregir las deficiencias nutricionales.
  • Prevenir el fallecimiento prematuro secundario a desnutrición.
  • Mejorar la tolerancia y respuesta al tratamiento.
  • Optimizar la calidad de vida del paciente.
  • Prolongar la supervivencia.
  • Reducir las complicaciones de los tratamientos.
  • Lograr un alta hospitalaria precoz.
Recomendaciones para la prevención del cáncer según la World Cancer Research Found en asociación con el American Institute for Cancer Research
  • Consumir dietas variadas y equilibradas con una gran proporción de alimentos de origen vegetal.
  • Mantener un peso saludable y evitar los aumentos de peso y el aumento de la circunferencia de la cintura durante la vida adulta.
  • Practicar actividad física de intensidad moderada al menos 30 minutos diarios. De forma ideal, 60 minutos diarios de actividad física moderada o 30 de actividad física intensa.
  • Consumir diariamente un mínimo de 5 raciones diarias (mín. 400g) de verduras, hortalizas y frutas.
  • Consumir cereales y legumbres mínimamente procesados (integrales) en cada comida.
  • Limitar el uso de cereales y derivados refinados y de azúcares.
  • Evitar o minimizar el consumo de alcohol.
  • Limitar el consumo de carne roja (ternera, cordero y cerdo) a menos de 500g a la semana. Se recomienda el uso de pescado (no en salazón), pollo, pavo, conejo…
  • Limitar el consumo de grasas saturadas y aceites hidrogenados en favor de las grasas monoinsaturadas.
  • No superar los 6 g de sal al día, limitando la sal añadida en el cocinado o aliñado y los alimentos ricos en sal.
  • Almacenar los alimentos perecederos de tal manera que se minimice la contaminación por hongos.
  • Mantener refrigerados o congelados los alimentos perecederos si no se consumen pronto.
  • Cocinar carnes y pescados a relativamente bajas temperaturas. Evitar el uso directo del fuego con el alimento que produce carbonización, chamuscado y limitar también los ahumados y los asados a la parrilla. Debiendo usarse preferentemente el cocinado con temperaturas menos elevadas como hervido, al vapor, al microondas…
  • No se recomienda tomar ningún tipo de suplemento nutricional para la prevención del cáncer. Podría resultar incluso contraproducent, ya que se han comprobado aumentos en la aparición de cánceres en casos de suplementación. Es preferible aumentar el consumo de nutrientes importantes incorporando a la dieta habitual alimentos que los contengan que tomar suplementos.
  • Evitar fumar. Dejar de fumar permaneciendo así diez o más años hace que el riesgo de cáncer se iguale al de aquellos individuos que no han fumado nunca.

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