No ofrecer no significa prohibir

No ofrecer no significa prohibir

NO OFRECER comida insana a nuestros niños es distinto de PROHIBIR comerla. Entendamos las diferencias y reflexionemos unos minutos.

Es habitual que cuando se lanza un mensaje de advertencia a los adultos sobre qué cosas se deben o no ofrecer a nuestros pequeños, salten personas diciendo frases tipo: “un día es un día”, “cómo le vas a prohibir a los niños X”, “pobres niños”… Un tema que ya expliqué con detalle en este post. Este tipo de expresiones evidencian que no se ha entendido el mensaje de qué significa no ofrecer y las diferencias con prohibir.

Actualmente vivimos en un entorno que propicia que comamos mal y es especialmente destacable en nuestros niños. Pero además de la influencia/contagio del entorno, somos los adultos los que les iniciamos en la mayoría de estos malos hábitos, bien sea por imitación (si nosotros tampoco nos alimentamos bien) o bien sea porque les ofrecemos cierto tipo de productos insanos sin que nos los hayan pedido, iniciándoles en el hábito, ya que las preferencias alimentarias se adquieren en los primeros años de vida. Os pongo algunos ejemplos para que entendáis a qué me refiero:

  • En los bebés: ¿Quién decide darles por primera vez galletas, petit suisse, gusanitos…? ¿Los pide el bebé (que aún no sabe ni hablar) o somos los adultos los que se lo ofrecemos?
  • En los cumpleaños infantiles: ¿Quién decide qué comida se sirve en la celebración o si se lleva algo y qué se lleva a los compañeros del colegio? ¿Son los niños o somos los adultos? Si vamos a un cumpleaños de un adulto… ¿Hay comida o hay chuches, snacks salados de todo tipo, sándwiches de nutella, refrescos…? ¿Por qué en las celebraciones infantiles ofrecemos sustancias comestibles en lugar de comida como hacemos en las celebraciones de los adultos?
  • Cuando un niño entra en un comercio y la persona que atiende le ofrece una piruleta, un caramelo… ¿Lo pide el niño o se lo ofrece el adulto? ¿Por qué solo se le ofrecen a los niños?
  • Cuando un familiar va de visita a una casa donde hay niños y les trae cualquier chuche, dulce, snack salado… ¿Es porque el niño lo ha pedido o ha sido decisión del adulto?
  • Cuando le compramos al niño todo tipo de productos insanos (colacao, galletas, magdalenas, cereales azucarados…) para el desayuno…. ¿La primera vez que se los ofrecemos es porque nos lo han pedido?
  • Cuando en un colegio se plantea en el calendario de tentempiés de media mañana, el día de las galletas o el de la repostería, o si el menú escolar es poco saludable… ¿Es decisión del niño comer así o somos los adultos los culpables?
  • Cuando el niño va al parque y se le lleva de merendar bollería, galletas, bebibles, zumos, gusanitos… ¿Es porque lo ha pedido el niño o lo ha decidido un adulto? ¿Los adultos merendamos estas cosas?
  • Cuando se va a comer a un restaurante y hay menú infantil (formado por comida basura) que nada tiene que ver con el menú de los adultos (formado por comida “normal”) ¿Es decisión del niño o de los adultos? Ya traté este tema en este post.
  • Cuando le ofrecemos a un bebé o niño pequeño cualquier dulce o snack para que esté tranquilito en la silla y no moleste… ¿Lo ha pedido el niño o somos nosotros los que se lo ofrecemos?
  • Cuando premiamos al niño con dulces o comida basura si “se porta bien” o si se come la comida que hay ese día… ¿Lo ha pedido el niño o se lo ofrecemos los adultos?

Podría seguir pero la lista sería interminable. Son solo ejemplos de que somos LOS ADULTOS los que iniciamos a nuestros pequeños en los malos hábitos alimentarios y luego, una vez establecidas estas preferencias alimentarias, ya demandan ellos este tipo de alimentos (de por vida).

¿Quiere decir esto que si no les ofrecemos alimentos insanos les estamos prohibiendo comerlos? NO.

Si los niños tienen a su alcance por el motivo que sea cualquier alimento insano y manifiestan su deseo de comerlo, no se lo vamos a prohibir, ni le vamos a hacer ningún tipo de comentario, ni se lo vamos a quitar de las manos. Pero lo que sí debemos intentar es CREAR ENTORNOS SALUDABLES en la medida de nuestras posibilidades (no tener alimentos insanos en casa, no comer alimentos insanos nosotros, elegir bien el cole y sus normas sobre alimentación o sino intentar cambiarlas…) para crearle unas buenas preferencias alimentarias que les acompañarán el resto de su vida. Solo de esa forma el consumo de estos alimentos insanos será realmente ocasional y no diario, como ocurre actualmente, donde nuestros pequeños ingieren más productos que alimentos.

Un comentario

  • Sido

    Estoy totalmente de acuerdo pero los hábitos los adquirimos de nuestros padres. seguimos con ellos y se los inculcamos a nuestros hijos. Es difícil de cambiar. Veo en televisión que cuando llegan pateras con inmigrantes, se les da una vaso de leche con galletas, bien representativo de los que comemos. Lo primero que nos van a dar desde pequeños nos va a marcar de por vida. Cuando se viaja en una líneas aérea asiática, se puede observar que lo primero que piden los asiáticos cuando se despiertan es una sopa de fideos bien caliente aunque sea comida basura. No saben vivir sin su sopa. Cuando llegué a España, no dejaron de ofrecerme jamón serrano pero comoquiera que no lo había comida nunca, me resultaba muy extraño y durante años no pude acostumbrarme a comerlo, entre otras cosas, se me hacía chicle en la boca. Tengo un nieto de 12 años que está empezando a entender lo que es la comida sana,le voy introduciendo en ella pero será un largo camina habida cuenta que no soy ni el padre ni la madre y que no tengo poder sobre sus despensas. No obstante, no hay que perder la esperanza, ofreciendo alternativas sanas todos los días. Enhorabuena por el blog, de lo mejor que he leído.

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