Marketing “dietético”

Dietas y productos milagro: Marketing

Marketing “dietético”

Entiendo a la perfección la confusión de la gente a la hora de no saber diferenciar la información veraz de la información manipulada, en este caso, en el ámbito de la nutrición: diferenciar las prácticas saludables de las que no lo son, saber qué significa comer de forma equilibrada, saber dónde consultar fuentes fiables…

La semana pasada decidí ir al Fnac a comprar el libro “Secretos de la gente sana”.Es un libro que lleva poco tiempo en el mercado, será fácil de encontrar, pensé. Pues lo que parecía una tarea sencilla, casi se acabó convirtiendo en una misión imposible.

Empiezo a buscar en la sección de nutrición y dietética y lo primero que me encuentro es una estantería entera promocionando un libro de una nueva “dieta con nombre propio” con un montón de ejemplares. Bajo la vista y veo otro libro de otra dieta en promoción, con un cartel delante que lo hace destacar entre los demás, con una síntesis de su contenido. Me decido a ir a los mostradores donde se encuentran los libros en posición horizontal a ver si tengo más suerte y me encuentro nuevamente los libros que destacaban en las estanterías anteriores, entre otros libros de la dieta tal o el método pascual.

Al final, tengo que pedir ayuda a un empleado para que me indique dónde se encuentra el libro que voy buscando. Decir que al empleado también le cuesta encontrarlo. Al final, lo encontramos a la altura de los pies. Si a mí, que ya iba a tiro fijo sabiendo qué libro iba a comprar, me costó tanto encontrarlo, no es difícil imaginar por qué libros se decantaría cualquier otra persona.

Por fin, prueba superada, salgo con mi libro en la mano y de camino a casa, me paro en una farmacia. No me pude resistir a sacarle una foto a lo que veo nada más entrar: una enorme vitrina con todo tipo de suplementos que se venden para deportistas: L-Carnitina, colágeno, polivitamínicos… Tentada de pedirle a la farmacéutica que me explique la utilidad de la mayoría de los productos que se encontraban allí… me marcho.

El hecho de que hoy en día la mayoría de las farmacias se parezcan más a un comercio que a una farmacia no es un secreto para nadie (entre cosmética, “productos dietéticos”, homeopatía…). Recuerdo un día que fui a mi farmacia de siempre a comprar un medicamento y el farmacéutico-propietario me dice: “Te recomiendo este, que es homeopático y es mejor porque es natural y no tiene efectos secundarios”. (Claro, ni efectos secundarios, ni primarios tampoco, me estás vendiendo agua y claro, el margen de ganancia del agua es mucho mayor…). Desde ese día, mi farmacéutico perdió una clienta y probablemente alguna/o más, porque no olvidemos el poder del boca a boca.

Total, que en mi camino hacia casa, al salir de la farmacia, a un par de calles, me encuentro una de las sedes de un laboratorio francés, cuyo nombre no quiero acordarme, con el slogan “Rigor y ciencia para la pérdida de peso”. Para empezar, el hecho de que sea un laboratorio el que se dedique a las dietas para la pérdida de peso ya da que pensar. Me pregunto qué se inventó antes, si la dieta o los productos “necesarios” para llevarla a cabo, y si la dieta no es más que una mero reclamo para captar potenciales clientes desesperados por perder peso rápido y sin esfuerzo y así vender sus productos, dándole un aire médico de exclusividad. Claro que, ¿cómo va a crear un laboratorio una dieta en la que no se necesite comprar nada para poder hacerla? ¿Cuál sería el beneficio? Y si la dieta se basa en el rigor y en la ciencia como dice el slogan ¿Porqué comisionan a los médicos por prescribir/vender su dieta, quiero decir, sus productos? ¿Y porqué necesitan que sean médicos los que la prescriban/vendan si es una dieta saludable y sin riesgos? Bueno, este sería otro tema a tratar más ampliamente en otro post.

Total, que finalmente llego a casa, enciendo el ordenador y el tema “marketing nutricional” vuelve a mí, con la figura de los community managers en foros, blogs y redes sociales, haciéndose pasar por usuarios de diferentes “dietas con nombre propio” y mostrando cómo la dieta de la empresa para la que trabajan cambió su vida, y ya de paso, entrando en foros de las “dietas de la competencia” para recordar a los usuarios lo perjudiciales que son. Por supuesto, no existen community managers que trabajen para promocionar el consumo de frutas y verduras, frutos secos o legumbres.

Todo esto viene a mí en tan sólo un par de horas, sin tener en cuenta el marketing más directo o encubierto en internet y en los medios de comunicación: noticias o entrevistas compradas en los periódicos, en la radio, en programas de televisión, en revistas…

No todo el mundo tiene porqué tener conocimientos en dietética o nutrición, entonces… ¿Cómo hacer llegar información veraz ante tantos intereses comerciales? ¿Cuánto dinero se invierte en “marketing nutricional” y cuánto se invierte en educación nutricional? Cada vez la gente dispone de más información a su alcance, pero… ¿Cuál es la tendencia? ¿La población general está cada vez más informada o más desinformada?

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