Errores que cometemos cuando queremos adelgazar

Errores que cometemos cuando queremos adelgazar

Hacerlo por tu cuenta

No es lo mismo perder tres kilos, que tener que perder más de 10 kg y/o tener además estreñimiento, tensión alta, el colesterol alto, diabetes o cualquier otra situación susceptible de mejorar cambiando nuestra alimentación. Para mantener el peso perdido, has de aprender a comer mejor, y si nadie te enseña cuáles son tus errores y posibles soluciones sostenibles a largo plazo, puede que bajes algo de peso, pero eso no garantiza que lo vayas a mantener ni que te estés alimentando bien. En ningún caso es una buena opción acudir a revistas o libros de dietas de moda.

Acudir al sitio equivocado para perder peso

Los profesionales competentes para hacer cambios en la alimentación de las personas son los dietistas-nutricionistas (una carrera sanitaria independiente como explico aquí) o los técnicos superiores en dietética (un ciclo formativo de grado superior) que para hacer dietas terapéuticas han de trabajar bajo supervisión.

Así que asegúrate primero que sabes la titulación de la persona que te está atendiendo, que la tenga accesible y ten precaución si acudes a sitios donde se vende algo a la vez que se pasa consulta, ya que suelen existir intereses comerciales detrás (farmacias, parafarmacias, herboristerías, centros “dietéticos”…) y has de asegurarte de que el tratamiento consiste exclusivamente en la mejora de los hábitos alimentarios y que no lleva asociada  la compra de ningún producto.

Acudir a un nutricionista o dietista que te da una dieta estándar 

A veces, puede que estés acudiendo a una persona con su debida titulación y que saque del ordenador o del cajón derecho una dieta que tiene elaborada ya previamente antes de conocer tu caso y que reparte a todo el mundo por igual. El caso es que si el nutricionista decide darte un menú establecido o una dieta o cualquier tipo de pauta (que también puede no hacerlo enseñándote a comer de otras formas), esta ha de ser personalizada como explico en este post.  Y personalizada no quiere decir que le hayan escrito tu nombre a la hoja. 

 

Recurrir a productos que nos “ayudan” a perder peso (o eso dicen).

Ya sea que algún pseudoprofesional que te asesora para perder peso te convence de comprar algún producto que casualmente se vende en el mismo establecimiento o que esta idea sale de ti mismo, es un error.

Primero, porque adelgazar significa perder grasa corporal y no existe ningún producto que te elimine grasa corporal. Puede haber productos saciantes (con fibra), diuréticos (que hacen perder agua corporal y sales minerales) o laxantes (que aceleran la evacuación intestinal) o una mezcla de todos ellos. Ninguno de ellos sirve para perder grasa corporal. La fibra se obtiene también de alimentos como frutas, verduras, integrales, semillas, frutos secos…, los diuréticos solo nos deshidratan temporalmente sin afectar a la pérdida de grasa, ya que esta no se elimina ni por orina ni por sudor, y los laxantes no afectan a la absorción de los alimentos, sino que simplemente aceleran la eliminación de los desechos de la digestión de alimentos que ya hemos absorbido.

Y por otro lado, si existiese algún supuesto producto que te ayudara a adelgazar… ¿Qué ibas a hacer? ¿Lo ibas a tomar el resto de tu vida para mantener el peso perdido?

Limitar el consumo de fruta en general  o  de ciertas frutas en particular

Se recomienda consumir al menos tres raciones al día. Cualquier fruta es buena (sí, para adelgazar también). Simplemente se deben preferir las frutas de temporada, comerlas con la piel siempre que ésta sea comestible (lavadas), preferir las frutas enteras y limitar los zumos (como explico en este post)  . Cualquier momento del día es bueno para comer fruta.

-No es verdad que no se pueda comer después de las comidas. La fruta se puede comer en cualquier momento del día en el que nos apetezca y nos vaya bien.
-No es verdad que no se pueda comer a partir de las 18.00 de la tarde. Los alimentos sanos se pueden comer en cualquier momento del día en el que tengamos hambre.
-No es verdad que se deba limitar el plátano  (como explico en este post) o las uvas.
-No es verdad que haya que limitar las frutas de pepita/hueso/tropicales
-No es verdad que la fruta entera suba el azúcar en sangre. La fruta tiene un índice glucémico bajo al llevar fibra, lo que la hace apropiada para los diabéticos también.
-No es verdad que no se puedan mezclar frutas dulces con ácidas.

No cenar, cenar solo fruta, fruta o yogur, batidos sustitutivos o cenas demasiado frugales 

Uno de los errores habituales en nuestra alimentación suelen ser las cenas. Muchas veces por falta de ganas de cocinar, se hacen cenas de picar embutidos con pan o se recurre a precocinados o fritos. Muchas personas cuando quieren perder peso, deciden sustituir temporalmente sus cenas habituales por solo una fruta o un yogur o un batido sustitutivo o cualquier otra cena muy liviana. El caso es… ¿Te ves a ti mismo haciendo esas cenas después para mantener el peso perdido? Si la respuesta es no, no lo hagas tampoco para adelgazar, ya que cuando vuelvas a los hábitos de antes, el peso volverá también. Lo que has de hacer es buscar el punto medio, cenas que te sean cómodas si no te gusta cocinar o estás cansado y que sean a la vez saciantes para que puedas mantener el hábito después.

Comer todo a la plancha y cocido 

Como ya explicaba en uno de los primeros post que escribí en este blog (que puedes consultar aquí) , el placer de comer no se ha de perder nunca, ni cuando se quiere adelgazar. Tenemos una visión muy limitada de lo que significa comer sano. La mayoría de las personas lo asocian a comer lechuga con pechuga, merluza hervida, verdura hervida… ¿Acaso no se puede hacer potajes o guisos? ¿No podemos cocinar al horno, a la brasa, al wok…? ¿Qué diferencia hay entre comer una pechuga a la plancha con arroz blanco y lechuga a comer un guiso de arroz con pollo y verduras? ¿Qué diferencia hay entre hacer una merluza cocida con guisantes aliñada con aceite en crudo a hacer una merluza en salsa verde? ¡Los ingredientes son los mismos y nos sabrá mucho mejor! Es imposible que mantengamos unos buenos hábitos a largo plazo si hacemos comidas insípidas.

Prohibirnos absolutamente todo durante una temporada

Cuando partimos de unos malos hábitos, a veces hay que hacer muchos ajustes en nuestra alimentación para comer sano. El caso es que muchas personas pretenden pasar de comer muy mal a tener una alimentación “perfecta” durante un tiempo determinado hasta que pierdan peso, sin pasarse absolutamente en nada. ¿Y qué pasa? Que si consiguen aguantar, cuando pierden el peso, se tiran a comer con ansiedad todo lo que se han estado prohibiendo durante ese tiempo.

Ni un extremo ni el otro. El cambio de hábitos ha de ser progresivo. Roma no se construyó en un día. Si habitualmente hacemos las cosas bien y un día vamos a comer fuera y se nos cae la cara mirando un postre, y del 1 al 10 nos apetece un 10, pues  lo pedimos (para compartir con otra persona, por ejemplo), matamos el antojo y seguimos comiendo bien (y no usando esto como excusa para volver a los malos hábitos). Si es así, no tiene relevancia y se nos hará más llevadero y compatible con nuestra vida, y en consecuencia, sostenible a largo plazo. 

Ponernos como objetivo una cifra en la báscula 

Cuando pensamos que nuestro éxito sería llegar a conseguir una cifra en la báscula estamos equivocados. Primero, porque el peso es relativo, ya que no solo lo conforma nuestra grasa corporal y no cuando menos peso vemos es cuando mejor hemos comido ni viceversa, porque hay otros factores que influyen en el peso.

Y por otro lado, el objetivo ha de ser mejorar nuestros hábitos, aprender a comer, a comprar y a cocinar de una forma más saludable e integrarlo en nuestras rutinas, comprender en qué estábamos errando y cómo solucionarlo, no consiste en hacer unos menús determinados durante un tiempo. Si no es así, los malos hábitos volverán después y el peso, en consecuencia, también. Olvídate del dichoso número.

 

 

Dejar de comer legumbres, tubérculos, arroz y pasta integrales… 

Para perder peso podemos comer unas lentejas, unos garbanzos, unas alubias, patatas, arroz y pasta integral… Simplemente hemos de aprender a cocinarlos de forma más saludable utilizando muchos vegetales, sin carnes procesadas, con grasas de calidad y en su proporción…  Si te los quitas para adelgazar, pregúntate si te ves  a ti mismo manteniendo esa costumbre a largo plazo para mantener el peso después ¿No será mejor que aprendas a integrarlos en una alimentación saludable?

Dejar de comer grasas 

Nuestra alimentación no ha de ser sin grasas ni alta en grasas. Simplemente hay que elegir las más saludables y utilizarlas en raciones adecuadas. No es más sano cocinar sin nada de aceite que con dos cucharadas, por poner un ejemplo. Alimentos como los frutos secos no han mostrado estar relacionados con el aumento de peso y son muy interesantes nutricionalmente y saciantes. No hay que eliminarlos para bajar de peso, eso sí consumirlos al natural o tostados (no fritos ni salados) y no consumirlos para picar por ansiedad y no por hambre o viendo la tele o cualquier otra actividad que distraiga nuestra atención. Tampoco hay que eliminar el aguacate, las aceitunas, las semillas…

Comer todo “light”

Light” no quiere decir ligero, ni bajo en azúcares, ni bajo en grasas, ni saludable ni nada por el estilo, solo nos da el dato de que le han reducido un mínimo de un 30% de calorías o de grasas con respecto a la versión original del mismo producto, no que no tenga azúcar ni que sea sano ni nada similar. La mayoría de los productos “light” suelen ser muy poco interesantes nutricionalmente.

Comer todo desnatado o 0% M.G.

Que un lácteo sea desnatado, no quiere decir que no sea azucarado. Por ejemplo, la diferencia de grasa entre un yogur entero y desnatado es mínima (2,5% vs 0,5% aprox.) y sin embargo  su contenido en azúcares puede variar desde un 4% a un 23% aprox., así que no te tires a lo 0% o desnatado sin mirar nada más contando con que ya es saludable y lee las etiquetas.

De la misma forma ocurre con la leche. Mucha gente que suele tomar leche, cuando quiere adelgazar se quita le leche entera (3,5% materia grasa aprox)  y sin embargo come queso fresco (con un 15% de materia grasa). Son otras las cosas en las que hemos de reparar, como qué le añadimos a la leche (cacao en polvo azucarado, café y azúcar…) o las galletas, cereales o bollería con que la acompañamos.

Hacer una comida aparte para nosotros

Mucha gente cuando decide perder peso, se hace una comida diferente que la que cocina para el resto de la familia. Esto supone un fracaso a largo plazo, a no ser que se siga haciendo una comida diferente el resto de la vida (algo muy poco práctico). La comida saludable es apta e idónea para toda la familia, incluidos niños. Luego cada uno come la cantidad que le interese. No vamos a “adelgazar” a los niños que no lo necesitan, por darles comida saludable (que además no es la única comida que hacen al día), al contrario, les estamos haciendo un favor. 

No hacer actividad física, ni entrenamientos de fuerza 

Mucha gente como ve que ya pierde peso solo mejorando la alimentación, ya no se plantea instaurar una rutina de actividad física. Su razonamiento suele ser: total, pierdo peso igual. El caso es que si no haces ejercicio, es probable que parte de el peso perdido provenga de tu musculatura, y cuanta menor sea tu musculatura, menor será tu metabolismo basal. Es decir, que para mantener el nuevo peso al que llegues, tendrás que comer menos que antes. ¿Y el objetivo es mantener el peso después, no?

También hay la versión de quién decide hacer ejercicio y se ponen a hacer cardio como locos (entreno de fuerza no, porque así no pierden peso, razonan), sin comprender que adelgazar es perder grasa corporal, se pierda peso o no y que cuanta más muscualtura tengamos mucho más fácil nos será mantener la grasa perdida después.

Por otro lado, también puede pasar que uno de tus fallos que te condujo a aumentar de peso haya sido llevar una vida sedentaria, y que cuando relajes un poco más tu alimentación, como ese error sigue ahí, el peso vuelva. Por no hablar de los riesgos para la salud que implica el sedentarismo (independientemente de que tengas sobrepeso o no) y de los beneficios de la actividad física… Así que, muévete y consulta con profesionales de la actividad física y el deporte.

No pedir ayuda cuando se pica por estados emocionales y no por hambre 

Muchas veces uno de los errores es que se pica por estrés, ansiedad, enfado… Y no se entiende muy bien por qué, pero se recurre a la comida. Se busca cubrir un agujero que no es hambre real, por lo que no se soluciona comiendo nada, sino que empezamos a comer y no tenemos fin. En estos casos es fundamental trabajar de raíz la causa que hace que comamos o cómo gestionamos las situaciones cotidianas. Para eso están los psicólogos que nos pueden ayudar mucho en este campo, y cuando mejoramos otros aspectos emocionales… ¡tachán! la alimentación mejora y dejamos de picar. Si no solucionamos la causa emocional de raíz, el mal hábito volverá cuando haya otro problema, y en consecuencia, el peso también.

( 8 ) comentarios

  • Antón

    Muy buena recopilación de errores, Lidia, genial!!

  • Montserrat Pla Ros

    He empezado a cambiar la forma de alimentarme pero me falta información para perder 10 kg.
    como puedo conectar contigo?
    Un abrazo.
    Montse

    • LidiaFolgar

      Hola Montse. Tienes toda la información sobre las Consultas online en mi web: http://www.lidiafolgar.com Para cualquier duda, estamos en contacto. Un saludo.

  • Verónica

    Felicitaciones por la información!!! Acabo de aceptar que como por ansiedad solo en las noches y sobre todo dulce. He pasado por psicólogos y psiquiatras … Y nada 🙁 tal vez deba comer más en la cena. Saludos de Lima, Perú

  • Gloria V.

    Todos estos errores los llevo cometiendo durante 30 años y lo peor es que muchos aconsejados por “profesionales”. Hasta que hace poco más de un año he decidido cambiar mi forma de comer y hacer ejercicio diario. Me siento genial, bajo de peso muy muy poco a poco pero me da la seguridad de cambiar algo para toda la vida. Lo peor es cuando a tu lado te miran con envidia el plato de lentejas con verduras mientras se comen 4 hojas de lechuga y no aceptan un consejo xq “así lo he hecho siempre.” O ” está dieta disociada me funcionaba con 16 años”. Gracias Lidia por darnos razones para cambiar.

  • Mamá de antonio

    Acabo de descubrir que la dieta que llevo haciendo un mes es una falsa, no digo que estén mal del todo, pero echo de menos comer un guiso de lentejas…. ufff cómo cojea.

  • Unamas

    Felicidades por el artículo, es como mi propia historia. Gracias por enséñanos el camino.

  • ANDREA

    HOLA, SOY MÉDICO Y MADRE. HE DESCUBIERTO HACE POCO TU BLOG. TE FELICITO, ES EXCELENTE. DA GUSTO VER COMO COMPARTES INFORMACIÓN VERAZ Y SENCILLA DE ESTA FORMA TAN ALTRUISTA

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